jueves, 25 de febrero de 2010

Los principios y el pragmatismo

...las conversaciones que tuve con John. Eran entretenidas. Me gustaban: las eché de menos después, cuando dejé de verlo. De hecho, nuestras conversaciones fueron probablemente lo que más eché de menos. Era el único hombre que he conocido que me dejaba derrotarlo en una discusión sincera, el único que no se ponía gallito ni se ofuscaba ni se ponía a vociferar cuando veía que estaba perdiendo. Y yo siempre lo derrotaba, o casi siempre.
El motivo es muy simple. No es que él no supiera discutir, sino que en la vida se conducía según sus principios, mientras que yo era una pragmática. El pragmatismo siempre derrota a los principios: así son las cosas. El universo se mueve, la tierra va cambiando bajo nuestros pies, y los principios siempre se quedan atrás. Los principios son la esencia de la comedia. La comedia es lo que surge cuando los principios chocan contra la realidad.

...conversations between John and myself. They were fun. I enjoyed them: I missed them afterwards, after I stopped seeing him. In fact our conversations were probably what I missed most. He was the only man I knew who let me beat him in an honest argument, who wouldn't bluster or obfuscate or go off in a huff when he saw he was losing. And I always beat him, or nearly always.
The reason was simple. It wasn't that he couldn't argue, but he ran his life according to principles, whereas I was a pragmatist. Pragmatism always beats principles, that is just the way things are. The universe moves, the ground changes under our feet, principles are always a step behind. Principles are the stuff of comedy. Comedy is what you get when principles bump into reality.
[La traducción es mía.]
Summertime, J. Coetzee

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